martes, 10 de junio de 2025

Problemáticas criminológicas como objeto de política pública

 

Ilustración 1: Enfoque restaurativo en el ámbito educativo (Ministerio de Educación, 2018).

Desde la visión analítica de las políticas públicas vinculadas a temas de prevención en seguridad, suele comentarse con frecuencia el fenómeno delictivo, la violencia y el control social. La verdad es que muchas veces se suele omitir que, detrás de cada una de las políticas de seguridad hay una visión construida de los que se entiende por delito, detalles que van desde: quién comete el delito (el victimario), quién lo sufre (la víctima) y de cómo se debe responder ante el acto delictivo.

En cuanto al abordaje de este tipo de problemáticas desde la criminología, no deben ser abordadas únicamente desde lo legal o policial. Ciertamente se requiere de una perspectiva crítica, amplia y comprometida con la dificultad social; por ello, se comprende que la criminología no solo estudia el delito, como se ha detallado en las entradas del blog con anterioridad, sino que, lo interpreta como un fenómeno socialmente construido, el cual pasa por modificaciones desde los factores estructurales, históricos y culturales.

Por lo tanto, se necesita del cuestionamiento, en tanto, cómo las políticas públicas han enfrentado dichas problemáticas, ¿han logrado hacerlo desde la prevención, desde el enfoque únicamente punitivo o desde una visión reparadora? ¿Por qué ciertos temas sociales ingresan a la agenda pública y otro no? O bien, ¿Quién define qué es un problema criminológico y qué no lo es?

v    La construcción social del delito y la agenda pública

El delito es más que una acción tipificada y clasificada por la ley y su marco normativo, es antes que todo, un fenómeno que se construye socialmente. En palabras más sencillas, lo que una sociedad considera que es un acto delictivo en un momento determinado, puede que anteriormente no estuviese estipulado así, o incluso puede no serlo en otro contexto.

Dicha construcción está meramente influenciada por ciertos factores culturales, políticos, económicos y mediáticos; donde en varias ocasiones se responde más al miedo emanado por la sociedad que a la gravedad de los hechos. ¿Por qué existe tanta importancia en lo mencionado? Porque si el delito se construye socialmente, entonces, también se selecciona políticamente, sobre qué problemáticas se visibilizan y cuáles no. Algunos ejemplos, el robo callejero recibe atención constante, mientras que otros, como la evasión fiscal o la corrupción de cuello blanco, aunque generan graves daños sociales en muchas ocasiones son abordados con indulgencia o invisibilizados.

Ante lo expuesto con anterioridad, el delito no nace automáticamente ni se impone por naturaleza. Dentro de un contexto en el que el poder, la política, las leyes y el miedo colectivo, se influyen, analizar al delito desde esta visión implica reconocer que varias de las conductas criminales no lo son por su esencia, sino porque la autoridad de poder dentro del Estado decide tipificarlas y nombrarlas: acciones delictivas o criminales. Por ello, desde este sentido es vital recordar que:

En consecuencia, la criminalidad, entendida ella como una definición política y jurídica, haría parte del segundo componente de la criminología, o sea, de las pautas comprendidas en las estructuras sociales. Sobre ese segundo componente existe un acuerdo, más o menos general, en cuanto a que la estructura social de índole penal es, por excelencia, el control social penal. (Silva García, Vizcaíno Solano y Ruiz- Rico, 2018, p. 16)

Por consiguiente, lo detallado permite reflexionar con claridad que lo penal no solo regula conductas, a la vez ordena el mundo social al decidir quién encaja y quién debe ser apartado. Por ello la importancia de cuestionar absolutamente todo; para lograr, desde el pensamiento criminológico comprometido, una dignidad humana donde se logre llegar más allá de lo que se impone, ya que, si no se logra adquirir un sentido crítico, se corre el riesgo de construir políticas públicas que terminan castigando la pobreza, el dolor o la diferencia, en lugar de buscar soluciones justas y humanas.

Dentro del contexto de las problemáticas criminológicas como objeto de las política pública, la Organización MundoSur desarrolló recientemente NAWI, se trata de una herramientas basada en la inteligencia artificial que permite identificar y analizar casos de femicidios en América Latina, lo cual pone en evidencia la urgencia de políticas públicas con enfoques preventivos y restaurativos. Acá el acceso a la noticia internacional: ELPÁIS_noticiainternacional

Ø    Enfoque preventivo

La prevención es parte esencial del objeto de estudio de la criminología y a la vez es uno de los enfoques fenomenológicos por el que la política pública busca desarrollar o diseñar algunas políticas públicas. Cuando se hace referencia a la prevención no solo debe interpretarse como el medio para evitar que ocurra un delito, debe de visualizarse como la intervención desde las condiciones estructurales que lo permiten, por ejemplo, la pobreza, exclusión, ausencia de oportunidades, desconfianza hacia las instituciones del Estado, entre otras. 

En la actualidad se aplican o reconocen tres tipos de prevención. Primera, la prevención primaria, es aquella que la busca intervenir en ciertos factores sociales antes de que se dé un problema; segunda, es aquella que se aplica en el trabajo con poblaciones de riesgo; y la tercera, es la que trabaja por evitar la reincidencia.

Detalladamente, generar prevención en materia de política pública no es exclusivamente evitar que alguien cometa un delito, se trata de reconocer los factores externos e internos y criminógenos que hacen que la persona cometa una acción delictiva. Desde este enfoque, las políticas públicas con enfoque preventivo reconocen que el delito no nace del vacío, nace de contextos que muchas veces han sido ignorados o incluso, sostenidos por el mismo Estado.

En conclusión, una política pública preventiva es aquella que verdaderamente se compromete con la vida, no con la sanción. Es aquella que no espera que suban los índices de la criminalidad para actuar, que desde el análisis crítico identifique que no sirve poner más métodos de sanción desde lo punitivo ya que no abarca el problema de raíz; porque la prevención es un acto de interés social y, es ahí donde la criminología puede hacer una diferencia real.

§     Enfoque punitivo

Históricamente, el enfoque punitivo es el que más se ha utilizado por los Estados alrededor del mundo. Dicho enfoque se basa en la idea de que el delito solamente puede ser combatido con generar más control social, sanciones, vigilancia y la creación o ampliación de más centros penitenciarios.

La verdad es que algunas políticas públicas buscan un enfoque punitivo, donde en ocasiones solo se vuelven una herramienta de control. Este tipo de políticas no buscan hacer la diferencia, ni comprender el sentido de la realidad social, sino que suman sus fuerzas en contener, vigilar y castigar. Ante lo expuesto se menciona lo siguiente:

La política criminal del riesgo pretende realizar un control “autorreferenciado”: un fin en sí mismo. Como señalé, ya no se busca transformar individuos. Simplemente se trata de mantener separados a aquellos que son considerados productores de riesgos y aquellos otros que consumen ese riesgo y “pagan” toda la tecnología aseguradora. La penalidad ya no busca legitimación; es una herramienta, un arma, que permite mantener separados. (Anitua, 2019, p. 243)

Claramente, se identifica una visión de política pública que lejos de buscar soluciones reales, finalizan por ser utilizadas como herramientas de separación más que de trasformación. En pocas palabras, en lugar de enfrentar las causas de los conflictos sociales se dirigen a gestionar a quienes son definidos como riesgo, procediendo a un encierro simbólico o físico.

Por lo cual, el castigo deja de ser un medio para generar justicia y se convierte en un fin operativo, que desde la eficiencia sostiene un orden aparente, pero incapaz de sostenerlo. Desde esta visión, el enfoque punitivo no propone una sociedad más equitativa y segura, sino que genera un sistema que margina sin preguntar, y controla sin comprender la génesis del delito y como debe de prevenirse. Y ese problema identificado, cuando se institucionaliza como política pública, no solo se encarga de seguir debilitando la convivencia, a la vez, se desaparece la confianza de construir soluciones humanas y balanceadas.

·               Enfoque restaurativo

No todo lo que relacione con el fenómeno delictivo puede y debe ser abordado exclusivamente bajo un enfoque punitivo. Por ello, es que en la actualidad surge con fuerza el enfoque restaurativo; en palabras sencillas, este método busca reconstruir los lazos dañados por el delito, promover la reparación del daño y crear procesos de trasformación personal y comunitaria.

Es un hecho que la justicia restaurativa no sustituye al sistema penal, pero lo complementa desde la trasformación humanística. Integrar esta visión en las políticas públicas implica un cambio profundo en la forma en que el Estado entiende su función frente a la criminalidad; esto quiere decir que, se tiene que dejar de ver el delito como la acción a castigar, y comenzar a tratarlo como una ruptura humana que necesita ser restaurada, siempre y cuando sean estos delitos menores.

A continuación, pueden observar un vídeo breve sobre la esencia del enfoque restaurativo: 

Vídeo 1: Mediación comunitaria con enfoque restaurativo – SNFJ (CONAMAJ, 2023).

Implementar el enfoque restaurativo como parte de la política pública también le permite al Estado analizar diferentes propuestas, no como un ente sancionador, sino como un facilitador de condiciones para el reencuentro, la dignidad y la reparación. Y, para ello, se necesita de una inversión en recurso humano, capacitación, espacios seguros para el diálogo, redes comunitarias activas y mucha voluntad política que vea lo restaurativo como algo más que una alternativa marginal.

Por consiguiente, adoptar el enfoque restaurativo en el diseño de las políticas públicas no se concentra solo en idea técnica, sino es una postura ética al reconocer que el castigo por sí solo no repara, y que una sociedad más segura se desarrolla cuando ven con prioridad elementos vitales como, el escuchar, generar vínculos y la posibilidad de cambiar.


Referencia

 

Anitua, G. I. (2019). Seguridad pública en Latinoamerica. Homenaje a Lola Aniyar de Castro (1937-2015). Utopía y Praxis Latinoamericana, 24 (2), pp. 239-251. https://doi.org/10.5281/zenodo.3344930

Battistessa, D. (2025). La herramienta que intenta desvelar los feminicidios en Latinoamérica que las estadísticas oficiales no muestran. EL PAÍS. https://shre.ink/eQ5L

CONAMAJ. (2023). Mediación comunitaria con enfoque restaurativo. [Vídeo 1, YouTube]. https://youtu.be/dIxrmtQpM0U?si=pRY6EY93RQYTuIus

Ministerio de Educación. (2018). Enfoque restaurativo en el ámbito educativo. [Ilustración 5]. https://shre.ink/ekHk

Silva García, G., Viscaíno Solano, A. y Ruiz-Rico Ruiz, G. (2018). El objeto de estudio de la criminología y su papel en las sociedades latinoamericanas. Utopía y Praxis Latinoamericana, 23 (1), pp. 11-31. https://doi.org/10.5281/zenodo.1462064


lunes, 9 de junio de 2025

Relación entre criminología y políticas públicas

 

Ilustración 1: Política criminológica (Cusi Alanoca, 2018).

Cuando se escucha hacer referencia sobre la criminología y la política pública, no solamente es identificarlas como dos disciplinas diferentes, hay que verlas como aquellas con la capacidad de construir propuestas más humanas, eficaces y justas ante las distintas realidades que afectan la seguridad ciudadana, la convivencia y la dignidad de las personas.

Actualmente, la realidad social está marcada por la desigualdad, la exclusión y el miedo y, es por esto, que no es suficiente con solo describir los variables tipos de delitos que se dan a diario entre las comunidades y la población, se necesita de la una escucha activa, del análisis crítico, de la cooperación y compromiso genuino para lograr trasformar con las condiciones o factores que alimentan los conflictos sociales.

Suele pasar que las políticas públicas, algunas veces, son diseñadas desde una lógica lejana, ¿a qué se hace referencia con esto? Bueno, a que muchas veces no logran comprender del todo las raíces del problema o de la situación que buscan solucionar, atender o prevenir; es ahí donde la criminología, si se aplica desde la ética, la moral, el profesionalismo y la búsqueda del bien común, puede llegar a convertirse una herramienta clave.

Es esencial analizar que, a la hora de diseñar una política pública, no se trata solo de una recopilación de datos y cifras, ni mucho menos realizar diagnósticos fríos, la esencia está en buscar una interpretación objetiva de la realidad, llegar a cuestionar todas aquellas respuestas que suelen repetirse sin un sentido lógico y, sobre todo, proponer se conecten con la vida de las personas. Por consiguiente, es indispensable considerar que para comprender el delito o los problemas que afectan a toda una nación implica comprender la ausencia de oportunidades, el abandono por parte de las instituciones del Estado y la urgencia de soluciones viables que vayan más allá del castigo.

Desde una visión muy objetiva se presenta el siguiente vídeo, donde, por medio de una entrevista a Raúl Zaffaroni, se demuestra la importancia de la criminología en más que políticas públicas: 

Vídeo 1: El Derecho Penal, la Criminología y Política Criminal en el pensamiento de Zaffaroni (Alerta informativa, 2013).

*            La criminología como herramienta analítica y predictiva para el diseño de políticas:

Partiendo de las múltiples facetas que tiene la criminología uno de los grandes aportes a la política pública es su gran capacidad de analizar de manera integral, las causas, dinámicas y consecuencias de la criminalidad, así como otros fenómenos o problemáticas relacionadas al conflicto social.

La criminología, desde la perspectiva del estudio del delincuente y el delito, no se queda en lo superficial, siempre va más allá de la conducta delictiva individual esto para generar una comprensión amplia sobre el entorno, las condiciones estructurales, las fallas institucionales y el abandono del Estado, que en muchas ocasiones son los que sostienen y reproducen la criminalidad.

Además, la criminología cuenta con teorías comprobadas que se basan en el método científico y empírico. Teorías que tienen décadas de generar conocimiento, análisis, herramientas, técnicas y estrategias de prevención sobre cómo y que factores criminógenos, exógenos y endógenos tomar en cuenta para el estudio de la criminalidad, el delincuente, la prevención, el control social y la victimología.

Como bien se menciona, las teorías son de ayuda para determinar el funcionamiento de ciertos fenómenos, por ello, “Las diferentes que se han dedicado a analizar la delincuencia han influido en los estudios de cómo las actividades del gobierno y la gente responden a la delincuencia como problema de la política” (Padró-Solanet, 2016, p. 25). Por lo tanto, las ideas o propuestas no solo quedan en lo técnico; atraviesan decisiones reales que influyen en las políticas, por consiguiente, relacionar e integrar las teorías que brinda la criminología como ciencia multidisciplinaria es una necesidad ética para construir políticas más acordé con la realidad.

*            De la criminología académica a la aplicada:

Cuando se menciona la necesidad de pasar de la criminología académica a la aplicada esto hace énfasis en la urgencia de pasar de la teoría a la práctica. Existe mucha verdad cuando se aborda el tema sobre que, el conocimiento criminológico se adquiere desde el aprendizaje académico, que, si bien es indispensable no saltarse ese proceso, pero la realidad es que necesita de ese conocimiento en la práctica, como, por ejemplo, lo mucho que aporta el saber criminológico a la hora de diseñar e implementar una política pública.

Desde una perspectiva crítica, es indispensable comprender que la criminología es más que el estudio del delito. Su esencia recae en el análisis de las estructuras de poder, la toma de decisiones que consideren aquellos factores que inciden en provocar algún tipo de vulnerabilidad social y discursos que legitiman el castigo. Por ello, visto desde la política “todo estudio criminológico es un estudio ético-político-filosófico […]” (Aguilera Portales y Gonzáles Cruz, 2011, p. 62); cada teoría que se aplica y cada política que la criminología sugiere es guiada por su sentido más humano, por un abordaje verdaderamente criminológico que no solo interpreta el delito, sino que cuestiona el contexto.

Un ejemplo sobre la relación entre la criminología y la política pública en la toma de decisiones se originó en Panamá, donde fiscales del Ministerio Público participaron en un seminario especializado en criminología, victimología y criminalística. Demostrando como los conocimientos criminológicos no solo pertenecen al campo académico, sino que se integran de manera activa en la gestión institucional. En el siguiente enlace puede acceder a la noticia: Ministerio_Público_Panamá_Noticia  

*            Evaluación de políticas criminológicas: ¿cuál es el rol del criminólogo o la criminóloga?

Parte esencial del ciclo de las políticas públicas y criminológicas es el de la evaluación. Desde cuál perspectiva, bueno, desde la necesidad de saber el impacto real de estas en la vida de la ciudadanía. No solo en esta etapa es indispensable el rol del criminólogo o criminóloga, pero es cuando el profesional en criminología interviene en el análisis de los datos generados.

Por lo cual, el o la profesional en criminología actúa no como una figura externa que solamente juzga el desarrollo y los resultados de estas políticas, sino, que se propone desde la objetividad la identificación de debilidades, proponer las mejoras necesarias y garantizar que se cumplan cada una de los objetivos y metas.

En cuanto a temas sociales relacionados con la prevención del delito, que muchas veces son los problemas mayormente son identificados y que suelen repercutir negativamente en la sociedad, la prevención no puede y no debe sustentarse en solo métodos punitivos.

Incorporar la criminología en las políticas públicas no se debe de contemplar como una formalidad única y exclusivamente técnica, sino con el compromiso de una gestión pública que la base sea la excelencia, la ética y la coherencia con la realidades sociales, de salud, ambientales y económicas que se pretenden cambiar, solo desde esta visión se puede dejar de improvisar en los temas sociales que necesitan de un abordaje por parte del Estado y se comience a construir y planificar políticas públicas con fundamentos.

De igual manera, todo profesional en criminología tiene la responsabilidad de analizar a detalle cada resultado, poner atención a los efectos no deseados o no previstos de las políticas. En muchas ocasiones, la política puede generar resultados positivos en ciertos indicadores, pero, generar efectos negativos en otras áreas, como, por ejemplo: el aumento del estigma social o la criminalización de la pobreza; por lo tanto, detectar estos daños y advertir sobre los mismos es parte vital de su compromiso profesional.

Por consiguiente, integrar saberes de la ciencia criminológica a las decisiones públicas es una manera de dignificar dicha disciplina como a las comunidades que esperan soluciones exitosas por parte del Estado. Por ello, la relación entre la criminología y la política pública no debe ser opcional, debe ser urgente; el rol del criminólogo y criminóloga debe partir de seguir insistiendo en que el conocimiento, cuando se debe al servicio público, puede y debe ser una herramienta de justicia.


Referencia

Aguilera Portales, R. y Gonzáles Cruz, J. (2011). Política criminológica y seguridad pública: un análisis alternativo desde la criminología crítica. https://shre.ink/eknI

Alerta Informativa. (2013). El Derecho Penal, la Criminología y Política Criminal en el pensamiento de Zaffaroni. [Video 1: YouTube]. https://youtu.be/JVFgb-Y86bc?si=R1VrHYbZMQOp3oEJ

Cusi Alanoca, J. L. (2018). Política criminológica. Urgente.bo. [Ilustración 4]. https://shre.ink/ekHq

Ministerio Público de Panamá. (2025). Fiscales se capacitan en temas de Criminología, Victimología y Criminalística en la investigación penal. https://shre.ink/eQon

Padró-Solanet, P. (2016). Evaluación y análisis de políticas públicas en la política criminal. https://shre.ink/eknR

domingo, 8 de junio de 2025

Actores y redes en la política pública

 

Ilustración 1: Evaluación y protagonismo de la sociedad civil (Tapella, 2019).

Cuando escuchamos hablar sobre el desarrollo o implementación de alguna política pública, se suele pensar que instituciones o poderes del Estado están detrás del diseño de esta. La verdad es que detrás de cada política que llega o no a cambiar la vida de las personas, existe una red de actores principales o ejecutores que logran moldear, impulsar y muchas veces frenar alguna de estas; por ello, comprender quiénes son estos actores y cómo suelen interrelacionarse en sí es esencial para analizar cómo se maneja todo lo público, institucional e incluso comunitario.

Ante lo expuesto, es indispensable reconocer como actor, dentro de las políticas, “Aquel que interviene en una política pública. Puede ser un individuo o grupo. Los grupos son definidos por tener unos mismos tipos de intereses y pueden ser clasificados de acuerdo con la relación que mantienen con la política” (Padró-Solanet, 2016, p. 63). El concepto directamente permite reflexionar sobre el verdadero papel de un actor en la política pública, en tal sentido, que este no depende de su cargo, sino de su implicación real en el proceso.

Reconocer esta variedad permite visibilizar que tanto las instituciones como las personas organizadas desde la comunidad pueden tener un impacto real y significativo en las decisiones públicas. Desde esta perspectiva, se rompe con la idea de que solo los que están en el gobierno participan activamente, y se abre el camino a una forma diferente de visualizar desde la inclusividad y la democracia de lo que realmente significa intervenir en lo público.

Por otro lado, es indispensable hacer referencia a un término importante de analizar, reconocer y comprender, la red en la política:

Las políticas son llevadas a cabo por redes de políticas (Heclo). Dichas redes están compuestas por una gran variedad de organizaciones y actores con intereses y puntos de vista diversos: organizaciones de las diferentes administraciones públicas y parapúblicas de varios niveles, organizaciones privadas con ánimo de lucro y sin él, grupos de presión, asociaciones y grupos sociales…, todos ellos relacionados con una gran variedad de vínculos más o menos formales o reconocidos públicamente. (Padró-Solanet, 2016, p. 10)

Desde una perspectiva criminológica y crítica lo expuesto previamente permite reflexionar que las políticas no surgen de una sola voz o idea, sino varios actores con intereses diferentes, permite ver que la forma en la que se aborda un problema, como, por ejemplo, la violencia, la inseguridad o la exclusión, en muchas ocasiones no es neutra ni uniforme.

En breve pueden apreciar algunos actores involucrados en las políticas públicas: 




Vídeo 1: Actores políticas públicas (Chacón, 2017).

A continuación, se explicarán los diferentes tipos de actores y redes en la política pública:

1.             Actores gubernamentales:

Tiene mucho sentido indicar que los actores gubernamentales son todos aquellos relacionados directamente con las instituciones del gobierno. Esto no se aleja nada de la realidad, ya que estas instituciones van desde: ministerios, municipalidades, policías, entes autónomos o bien, alguno de los tres poderes del Estado: ejecutivo, judicial y legislativo, entre otros.

Estos actores son los que tienen, en teoría, el poder y la responsabilidad para tomar decisiones que afectan a toda una sociedad. Desde reformar y aprobar leyes, diseñar programas, aprobar políticas públicas y tomar acciones frente los problemas que dañan la convivencia social.

Además, otra realidad que muchas veces es ignorada recae en que varias de estas instituciones que forman parte del gobierno suelen no trabajar juntas. ¿A qué se hace referencia con lo mencionado?, por ejemplo, una política de seguridad ciudadana organizada desde el ministerio puede tener intenciones positivas, pero sino se trabaja en colaboración con las fuerzas policiales, los juzgados y otros entes, probablemente no llega a tener el impacto que se planificó; esta debilidad expuesta es una clara desconexión que se vive entre instituciones en la actualidad.

2.              Actores no gubernamentales:

Dentro de los actores no gubernamentales (actores que no pertenecen al Estado o gobierno), se pueden identificar:

·       Organizaciones comunitarias.

·       Fundaciones.

·       Universidades.

·       Sindicatos.

·       Empresas privadas

·       Movimientos sociales y otros más.

Estos actores suelen tener un rol activo o pasivo dentro de las políticas públicas, eso depende mucho del contexto de las tareas que tienen por realizar. En ciertas ocasiones colaboran directamente con la ejecución de políticas, otras veces buscan la manera de generar al tipo de presión social para que algunos temas con prioridad alta entren en la agenda pública del gobierno y en otras ocasiones suelen solicitar la rendición de cuentas o bien visibilizando algunas problemáticas que llevan años de ser ignoradas.

Desde una perspectiva crítica, es relevante reconocer que no todos estos actores actúan con el mismo fin. Ciertamente muchos buscan aportar y mejorar la realidad social y la vulnerabilidad en la que cientos de ciudadanos viven a diario; así como otros pueden tener intereses económicos, políticos o ideológicos que influyen en la política pública; el rol de los actores no gubernamentales no solo se trata de sumarlos en el proceso, se debe siempre de cuestionar su motivación, su influencia real y su impacto en las decisiones colectivas.

3.             Sociedad civil:

En este punto, es vital reconocer el significado real de la sociedad civil y su rol como actor en la política pública. Es mucho más que un concepto técnico, es la gente común, la que vive diariamente los problemas, la que suele organizarse desde la necesidad, desde el dolor o la esperanza de ver y sentir los cambios que muchas veces vienen en propuestas dentro de una política pública.

Es un grupo de personas que sin tener cargos públicos o de poder suelen levantar la voz, proponer soluciones y exigir cambios. Se visualiza que la sociedad civil representa esa parte vital y humana de la política pública porque recuerda que detrás de esta hay personas esperando cambios radicales.

Su rol como actor dentro del desarrollo de la política pública es significante, activo y necesario. La realidad actual es que, dentro del contexto de las políticas públicas, su rol a sido fuertemente subestimado, a estos actores suelen mencionarlos en discursos, pero la verdad es que suelen ser ignorados en la toma de decisiones, por lo tanto, surge la siguiente pregunta: ¿cómo suelen construir políticas justas y adecuadas a la realidad social sino se escucha a quienes conviven con el problema diariamente?

Por ello, incluir a la sociedad civil en la formación de políticas públicas incluye compartir poder, crear espacios de diálogo (ya que este actor tiene una visión muy diferente de la realidad social en comparación con el actor gubernamental), dónde su experiencia se tome en cuenta para diseñar, ejecutar y evaluar las decisiones a tomar.

Por consiguiente, cuando se toma el rol del actor de la sociedad civil como un agente activo y clave en la política pública se está reconociendo que el conocimiento no solo se forma desde las universidades, que hay mucho en el saber de la experiencia, en la lucha organizada y en la memoria colectiva.

4.             Medios de comunicación:

El medio de comunicación tiene una función clara, emitir aquella información de interés público (compartida por las grandes élites, partidos políticos, gobierno y otros emisores de poder) para que pueda ser revelada ante el público (receptor) por medio de diferentes medios de comunicación.

En el mundo de la política pública, los medios de comunicación son de gran importancia. Existen diferentes medios de comunicación, algunos son: la televisión, los noticieros, periódicos, la radio, las redes sociales, mensajería, documentales, plataformas digitales, revistas y otros más.

Pero ¿qué tan importante es este actor en la política pública? Bueno, se vuelven actores claves cuando son utilizados para mostrar evidencia sobre la carencia o problema que afecta a la población o cierta parte de ella. Pueden decidir qué información sobresaltar para que dicho tema sea considerado en temas por abordar de la agenda pública.

Sin embargo, parte de su trabajo es crear una percepción colectiva, llamando la atención de las personas con ciertos temas de interés y desviando la atención de otros, lo que, a su vez, puede generar algún tipo de presión para que los actores gubernamentales se sientan presionados y consideren ciertos temas en la agenda.

Además, a estos actores les gusta generar debates entre la ciudadanía, ocultar información y dar seguimiento a la toma de decisiones de ciertas instituciones gubernamentales. La presencia de los medios de comunicación puede fortalecer la transparencia, si son utilizados desde el sentido de la ética, la moral, el profesionalismo y el bien común, pero también muchas veces son utilizados para desinformar o distraer.

Ciertamente, su rol para la política pública es significativo ya que son un punto de contacto directo entre el Estado y la sociedad. Si una política pública no se comunica o publica con cierta claridad y sin omisión de datos por medio de este tipo de actor, su legitimidad ante la percepción de la ciudadanía puede verse afectada, mucho antes incluso de poder implementarse.

5.             Organismos internacionales:

Los organismos internacionales son todas aquellas instituciones de alcance global o regional que, de una u otra forma, están vinculados al país (en este caso a Costa Rica) por medio de convenios, tratados o acuerdos. Parte de su función es actuar como aliados del Estado, en otras ocasiones como impulsadores de compromisos que el país asume en temas sociales, ambientales, de derechos humanos y económicos.

Por ello, su participación no puede verse como mínima, ya que muchas de las decisiones públicas que se toman internamente están influenciadas por estos organismos, de manera directa o indirecta, sea por las recomendaciones que emiten o los marcos normativos legales que estas promueven.

Algunos de estos, como: la Organización de las Naciones unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA) o el Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otros, también intervienen en el diseño, el financiamiento o evaluación de ciertas políticas públicas. Estos organismos aportan recursos materiales, económicos y normativos en algunas políticas públicas, además, suelen presentar enfoques que muchas veces no se alinea con la realidad; por lo tanto, su presencia es muy significativa, siempre y cuando las propuestas presentadas no se alejen de la realidad social del país.

6.             Redes políticas y coaliciones de defensa:

Las redes políticas y las coaliciones de defensa son, en palabras sencillas, son agrupaciones que contienen actores gubernamentales y no gubernamentales. Estos actores colaboran para impulsar, detener o reformar alguna política pública; estas redes suelen formarse a partir de intereses comunes, valores o experiencias de vida similares.

Estos actores muchas veces nacen de manera espontánea ya sea como respuesta a una crisis social o injusticia. La organización y la estrategia suelen ser características relevantes en estas redes para tomar decisiones responsables; demostrando que la política no debe de construirse de manera aislada.

Las coaliciones se enfocan más en temas de derechos de las mujeres, seguridad comunitaria, protección de los niños y niñas, entre otros. Parte de su fortaleza recae en la presencia de conocimiento, experiencias de vida y la manera adecuada de desarrollar políticas que se formen con una planificación donde cada actor presente colabore por el bien común de la nación, donde quienes tengan la oportunidad de alzar la vos por aquellos que son invisibilizados no lo duden, siempre que lo hagan desde el marco legal, ético, moral y profesional.

Por consiguiente, comprender quienes son los actores que participan en las políticas públicas, cómo se relacionan entre sí y que intereses comparten, es una parte vital del análisis crítico, el cual debe ser compartido por toda la ciudadanía. En muchas ocasiones las políticas públicas no alcanzan su objetivo debido a que se construyen desde un enfoque individualista, sin prestar atención de aquellos actores que aportan ideas y propuestas alineadas al bien común de la sociedad.

Un ejemplo reciente sobre el funcionamiento de redes institucionales en la política pública se evidenció en abril 2025, cuando Costa Rica participó en ciertos ejercicios estratégicos liderados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), reflejando su enfoque para emergencias sanitarias. Donde se relacionaron entidades nacionales como el Ministerio de Salud (MS), la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) y la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), colaborando en la construcción de políticas públicas. A continuación, el acceso a la noticia: OPS_noticia


Referencia

Chacón, C. (2017). Actores políticas públicas. [Video 1: YouTube]. https://youtu.be/xDy6vbPG6BA?si=2o61rxl7-bgx3S0l

Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2025). Más fuertes, preparados y resilientes: Costa Rica lidera y participa en ejercicios para enfrentar emergencias sanitarias. https://shre.ink/eQts

Padró-Solanet, P. (2016). Evaluación y análisis de políticas públicas en la política criminal. https://shre.ink/eknR

Tapella, E. (2019). Evaluación y protagonismo de la sociedad civil. [Ilustración 1]. https://shre.ink/ekHC


 


sábado, 7 de junio de 2025

El ciclo de las políticas públicas

Ilustración 1: Un laboratorio de ideas para solucionar problemas sociales (Botero, 2017).

Para lograr crear una adecuada política pública se debe de seguir un ciclo de etapas, sin excepción. Muchas veces se puede pensar que solamente basta con tener una idea o querer dar una solución a una preocupación identificada para que luego el Estado actué, pero no; la verdad es que detrás de cada acción pública que busca como mejorar la calidad de vida de las personas, hay un proceso complejo y estructurado.

A ese proceso, se le reconoce como el ciclo de etapas de las políticas públicas, y generar conocimiento sobre el mismo mejora la comprensión y el análisis crítico sobre cómo funcionan realmente la toma de decisiones por parte del Estado y entender por qué muchas de ellas terminan siendo exitosas y otras solamente quedan redactas en un papel o en un documento digital.

En breve pueden acceder al vídeo elaborado por parte del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (MIDEPLAN) que presenta, de manera simple, la guía para la elaboración de políticas públicas en Costa Rica: 

Vídeo 1: Guía para la elaboración de políticas públicas (MIDEPLAN, 2023).

Estas diferentes etapas son necesarias para que una política pública pueda ser desarrollada con coherencia y desde un sentir social. Por ello, a continuación, se expondrán, analizarán y explicarán de manera sencilla, clara y desde una perspectiva criminológica cada una de ellas, iniciando por:

1.             Identificación del problema:

Hay que comprender que cualquier política pública nace porque existe un problema, una necesidad o carencia que aflige a la población o cierta parte de la población de un país. Esta etapa es una de las más importantes de ejecutar ya que define el punto de partida de las futuras acciones.

La problemática muchas veces es evidente para cierto grupo de personas (siendo estas las que viven con el problema día a día), pero muchas veces pasa por desapercibido para quienes están en el poder de tomar decisiones; por ello, reconocerlo y poder visibilizarlo es el primer paso.

En este punto, lo más importante no es solo reconocer que existe una situación negativa, sino entender a quiénes les afecta, por qué ocurre dicha situación, qué lo convierte mucho más peligroso o difícil de abordar, y qué consecuencias trae. Desdichadamente, no todos los problemas suelen convertirse en políticas públicas y eso es parte de la triste realidad.

2.             Formulación:  

Para esta segunda etapa, el problema ya está identificado y reconocido por parte de los actores principales e involucrados, por lo tanto, necesita de atención pública lo que da paso amplio a la formulación de soluciones viables. Para ello, es indispensable analizar que esta etapa:

tiene que ver con el desarrollo de cursos de acción (alternativas, propuestas, opciones) aceptables y pertinentes para enfrentarse a los problemas públicos. […] Esta fase incluye las siguientes actividades: 1) El establecimiento de metas y objetivos a alcanzar. […] 2) La detección y generación de alternativas que permitan alcanzar los objetivos. […] 3) La valoración y comparación de las alternativas. […] 4) La selección de una opción o combinación de ellas. (Delgado Godoy, 2009, p. 7)

Desde el análisis crítico y criminológico, dicha etapa es esencial, la cual suele tener un orden lógico y ordenado de la realidad social; sin embargo, muchas veces no se percibe de tal manera; ya que muchas de las propuestas se formulan detrás de escritorios, por parte de profesionales que no conocen la realidad de las comunidades y de lo que sufren diariamente.

Por ello, ignorar este tipo de relación importante para la formulación termina por desarrollar soluciones ambiguas, nada cerca de la realidad y de la necesidad con la población afectada. Formular soluciones no es algo que solamente se deba elegir entre cuales son las mejores opciones, estas deben de ir de la mano con la sensibilidad de conectar con la realidad social, porque al final, una política pública que no conecte con la humanidad y su esencia difícilmente podrá generar cambios reales y significativos.

Posteriormente y con lo expuesto previamente, se reconoce que la etapa de formulación es el diseño de un camino a seguir que debe de conllevar un análisis amplio sobre: qué debe de llevar, con qué recursos materiales y económicos se van a realizar, qué actores son claves para que su desarrollo sea el adecuado y, muy importante, cuáles son los resultados que se esperan al culminar esas acciones.  

3.             Adopción:

Ahora bien, para generar una comprensión más sencilla y directa sobre esta crucial etapa se debe mencionar que para que cualquier política pública se adopte como viable a desarrollar, debe ser aprobada exclusivamente por el gobierno. Ante lo expuesto, se menciona que:

Esta fase está exclusivamente en manos de uno o varios decisores públicos: para que una política sea considerada pública ésta debe haber sido generada por medios gubernamentales, debe emanar de una autoridad pública. Otras fases del ciclo de las políticas públicas (la implantación por ejemplo) pueden quedar parcialmente en manos de actores, individuos u organizaciones que no están investidos de autoridad pública: no es el caso de la fase de adopción de la decisión.  (Delgado, 2009, p. 8)

Desde el análisis, este enfoque deja claro una presencia de una gran responsabilidad, ya que, en esta etapa, el poder de decidir lo tienen únicamente quienes ocupan cargos de autoridad. Por ello, al estar fuertemente relacionada con lo político, no basta con que cierta situación o problema sea grave o necesario, este también debe ser viable desde la visión institucional y política.

Por consiguiente, la adopción es, en efecto, un acto de voluntad política. Ya que converge entre el estado de compromiso oficial a cierta problemática identificada y entre asumir una responsabilidad pública y asumirla en su totalidad.

4.             Implementación:

Una vez se obtiene la adopción por parte del gobierno o Estado se continua a la implementación, en palabras más sencillas, se pasa de lo propuesto y diseñado, a los hechos. Para que esta etapa se dé de la manera más amena posible requiere de seguir una coordinación, claridad en las tareas, recursos suficientes y una actitud de seguimiento constante.

Visto desde varios ángulos, desde la necesidad de prevención y acción social no se trata solamente de hacer para cumplir con lo prometido, se trata de hacer bien las tareas y hacerlas con sentido de ética, moral, responsabilidad pública y profesionalismo. Solo visto de este sentido es que se puede lograr concretar la implementación de políticas públicas que realmente hagan la diferencia en la vida de aquellas personas que diariamente lidian con situaciones de vulnerabilidad o inseguridad.

5.              Evaluación:

Al llegar a este punto de suma importancia se necesita de objetividad y análisis crítico para lograr ver a detalle todo lo que realizó, cómo se realizó y qué resultados se obtuvieron. Cualquier política en desarrollo debe pasar por una evaluación rigurosa; ahora bien, evaluar no solo es cuestión de números, es en este proceso donde se debe de tomar en cuenta la opinión la población beneficiaria, observar los cambios reales y analizar y comprender los impactos desde los diferentes factores: sociales, políticos, ambientales, en temas de salud, educación y seguridad.

Omitir esta etapa, se puede interpretar como una manera cero profesional y ética de admitir errores, de la posibilidad de corregir el rumbo y, de mejorar futuras intervenciones.; además, permite crear una conexión con la población involucrada y de generar confianza, por medio de la rendición de cuentas y un actuar desde el sentido de la transparencia. En muchas ocasiones, la realidad es que esta etapa suele pasar por desapercibida u omitida y cunado esto pasa, se repiten errores, se desperdician recursos económicos y materiales, así como se pierde la oportunidad de crecer institucionalmente.

En el análisis amplio sobre el ciclo de las políticas públicas la evaluación surge como una etapa clave para garantizar la eficacia y sostenibilidad de las decisiones de las entidades gubernamentales. Por ello, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) de España ha mencionado la necesidad de realizar evaluaciones sistemáticas. Ante lo expuesto, la siguiente noticia internacional: ELPAÍS_noticia

 

6.             Retroalimentación:

La retroalimentación es la etapa que permite que el ciclo de las políticas públicas no termine ahí, sino que se analice como un proceso que debe de ajustarse, reinventarse y adaptarse a los nuevos retos y errores identificados. La etapa previa a esta (la evaluación) es la que permite buscar y aplicar mejoras a la política o bien interpretar el problema identificado desde otra perspectiva, pero siempre desde la búsqueda de la mejora del diseño y la implementación de esta.  

Esta etapa claramente es una de las más valiosas, esto porqué otorga la oportunidad de reconocer que las políticas públicas no suelen basarse en la perfección, y de que la realidad es cambiante. ¿A qué se hace referencia con esto?, bueno, a que las necesidades evolucionan, los contextos cambian, y que la solución que se planteó hoy para cierto problema es muy probable que no funcione para el mismo el día de mañana; por ello, generar retroalimentaciones no debe ser visto como una debilidad, sino como parte de una madurez institucional necesaria para avanzar.


Referencia

Botero, A. M. (2017). Un laboratorio de ideas para solucionar problemas sociales. Revista Haz. [Ilustración 1]. https://shre.ink/ek99

Delgado Godoy, L. (2009). Las políticas públicas. El ciclo de las políticas públicas. Clases de políticas públicas. Eficacia, legalidad y control. Indicadores de gestión. https://shre.ink/ekUa

Lago Penas, S. (2025). Qué lo evalué la AIReF. EL PAÍS. https://shre.ink/eQbF

Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (MIDEPLAN). (2023). Guía para la elaboración de políticas públicas. [Vídeo 1: YouTube]. https://youtu.be/4Tb0w7dul7o

 

 

Problemáticas criminológicas como objeto de política pública

  Ilustración 1: Enfoque restaurativo en el ámbito educativo (Ministerio de Educación, 2018). Desde la visión analítica de las políticas pú...