Ilustración 1: Un laboratorio de ideas
para solucionar problemas sociales (Botero, 2017).
Para
lograr crear una adecuada política pública se debe de seguir un ciclo de
etapas, sin excepción. Muchas veces se puede pensar que solamente basta con
tener una idea o querer dar una solución a una preocupación identificada para
que luego el Estado actué, pero no; la verdad es que detrás de cada acción
pública que busca como mejorar la calidad de vida de las personas, hay un
proceso complejo y estructurado.
A
ese proceso, se le reconoce como el ciclo de etapas de las políticas públicas,
y generar conocimiento sobre el mismo mejora la comprensión y el análisis
crítico sobre cómo funcionan realmente la toma de decisiones por parte del
Estado y entender por qué muchas de ellas terminan siendo exitosas y otras
solamente quedan redactas en un papel o en un documento digital.
En breve pueden acceder al vídeo elaborado por parte del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (MIDEPLAN) que presenta, de manera simple, la guía para la elaboración de políticas públicas en Costa Rica:
Vídeo 1: Guía para la elaboración
de políticas públicas (MIDEPLAN, 2023).
Estas
diferentes etapas son necesarias para que una política pública pueda ser
desarrollada con coherencia y desde un sentir social. Por ello, a continuación,
se expondrán, analizarán y explicarán de manera sencilla, clara y desde una
perspectiva criminológica cada una de ellas, iniciando por:
1.
Identificación del problema:
Hay
que comprender que cualquier política pública nace porque existe un problema,
una necesidad o carencia que aflige a la población o cierta parte de la
población de un país. Esta etapa es una de las más importantes de ejecutar ya
que define el punto de partida de las futuras acciones.
La
problemática muchas veces es evidente para cierto grupo de personas (siendo
estas las que viven con el problema día a día), pero muchas veces pasa por
desapercibido para quienes están en el poder de tomar decisiones; por ello,
reconocerlo y poder visibilizarlo es el primer paso.
En
este punto, lo más importante no es solo reconocer que existe una situación
negativa, sino entender a quiénes les afecta, por qué ocurre dicha situación,
qué lo convierte mucho más peligroso o difícil de abordar, y qué consecuencias
trae. Desdichadamente, no todos los problemas suelen convertirse en políticas
públicas y eso es parte de la triste realidad.
2.
Formulación:
Para esta segunda etapa, el problema
ya está identificado y reconocido por parte de los actores principales e
involucrados, por lo tanto, necesita de atención pública lo que da paso amplio
a la formulación de soluciones viables. Para ello, es indispensable analizar
que esta etapa:
tiene que ver con el desarrollo de cursos de acción (alternativas, propuestas, opciones) aceptables y pertinentes para enfrentarse a los problemas públicos. […] Esta fase incluye las siguientes actividades: 1) El establecimiento de metas y objetivos a alcanzar. […] 2) La detección y generación de alternativas que permitan alcanzar los objetivos. […] 3) La valoración y comparación de las alternativas. […] 4) La selección de una opción o combinación de ellas. (Delgado Godoy, 2009, p. 7)
Desde
el análisis crítico y criminológico, dicha etapa es esencial, la cual suele
tener un orden lógico y ordenado de la realidad social; sin embargo, muchas
veces no se percibe de tal manera; ya que muchas de las propuestas se formulan
detrás de escritorios, por parte de profesionales que no conocen la realidad de
las comunidades y de lo que sufren diariamente.
Por
ello, ignorar este tipo de relación importante para la formulación termina por
desarrollar soluciones ambiguas, nada cerca de la realidad y de la necesidad con
la población afectada. Formular soluciones no es algo que solamente se deba elegir
entre cuales son las mejores opciones, estas deben de ir de la mano con la
sensibilidad de conectar con la realidad social, porque al final, una política
pública que no conecte con la humanidad y su esencia difícilmente podrá generar
cambios reales y significativos.
Posteriormente
y con lo expuesto previamente, se reconoce que la etapa de formulación es el
diseño de un camino a seguir que debe de conllevar un análisis amplio sobre:
qué debe de llevar, con qué recursos materiales y económicos se van a realizar,
qué actores son claves para que su desarrollo sea el adecuado y, muy
importante, cuáles son los resultados que se esperan al culminar esas acciones.
3.
Adopción:
Ahora bien, para generar una
comprensión más sencilla y directa sobre esta crucial etapa se debe mencionar
que para que cualquier política pública se adopte como viable a desarrollar,
debe ser aprobada exclusivamente por el gobierno. Ante lo expuesto, se menciona
que:
Esta fase está exclusivamente en manos de uno o varios decisores públicos: para que una política sea considerada pública ésta debe haber sido generada por medios gubernamentales, debe emanar de una autoridad pública. Otras fases del ciclo de las políticas públicas (la implantación por ejemplo) pueden quedar parcialmente en manos de actores, individuos u organizaciones que no están investidos de autoridad pública: no es el caso de la fase de adopción de la decisión. (Delgado, 2009, p. 8)
Desde
el análisis, este enfoque deja claro una presencia de una gran responsabilidad,
ya que, en esta etapa, el poder de decidir lo tienen únicamente quienes ocupan
cargos de autoridad. Por ello, al estar fuertemente relacionada con lo
político, no basta con que cierta situación o problema sea grave o necesario,
este también debe ser viable desde la visión institucional y política.
Por
consiguiente, la adopción es, en efecto, un acto de voluntad política. Ya que
converge entre el estado de compromiso oficial a cierta problemática
identificada y entre asumir una responsabilidad pública y asumirla en su
totalidad.
4.
Implementación:
Una vez se obtiene la adopción por
parte del gobierno o Estado se continua a la implementación, en palabras más
sencillas, se pasa de lo propuesto y diseñado, a los hechos. Para que esta
etapa se dé de la manera más amena posible requiere de seguir una coordinación,
claridad en las tareas, recursos suficientes y una actitud de seguimiento
constante.
Visto desde varios ángulos, desde la
necesidad de prevención y acción social no se trata solamente de hacer para
cumplir con lo prometido, se trata de hacer bien las tareas y hacerlas con
sentido de ética, moral, responsabilidad pública y profesionalismo. Solo visto
de este sentido es que se puede lograr concretar la implementación de políticas
públicas que realmente hagan la diferencia en la vida de aquellas personas que
diariamente lidian con situaciones de vulnerabilidad o inseguridad.
5.
Evaluación:
Al llegar a este punto de suma
importancia se necesita de objetividad y análisis crítico para lograr ver a
detalle todo lo que realizó, cómo se realizó y qué resultados se obtuvieron. Cualquier
política en desarrollo debe pasar por una evaluación rigurosa; ahora bien,
evaluar no solo es cuestión de números, es en este proceso donde se debe de
tomar en cuenta la opinión la población beneficiaria, observar los cambios
reales y analizar y comprender los impactos desde los diferentes factores:
sociales, políticos, ambientales, en temas de salud, educación y seguridad.
Omitir esta etapa, se puede
interpretar como una manera cero profesional y ética de admitir errores, de la
posibilidad de corregir el rumbo y, de mejorar futuras intervenciones.; además,
permite crear una conexión con la población involucrada y de generar confianza,
por medio de la rendición de cuentas y un actuar desde el sentido de la
transparencia. En muchas ocasiones, la realidad es que esta etapa suele pasar
por desapercibida u omitida y cunado esto pasa, se repiten errores, se
desperdician recursos económicos y materiales, así como se pierde la oportunidad
de crecer institucionalmente.
En el análisis amplio sobre el ciclo de las políticas públicas la evaluación surge como una etapa clave para garantizar la eficacia y sostenibilidad de las decisiones de las entidades gubernamentales. Por ello, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) de España ha mencionado la necesidad de realizar evaluaciones sistemáticas. Ante lo expuesto, la siguiente noticia internacional: ELPAÍS_noticia
6.
Retroalimentación:
La retroalimentación es la etapa que
permite que el ciclo de las políticas públicas no termine ahí, sino que se
analice como un proceso que debe de ajustarse, reinventarse y adaptarse a los
nuevos retos y errores identificados. La etapa previa a esta (la evaluación) es
la que permite buscar y aplicar mejoras a la política o bien interpretar el
problema identificado desde otra perspectiva, pero siempre desde la búsqueda de
la mejora del diseño y la implementación de esta.
Esta etapa claramente es una de las
más valiosas, esto porqué otorga la oportunidad de reconocer que las políticas
públicas no suelen basarse en la perfección, y de que la realidad es cambiante.
¿A qué se hace referencia con esto?, bueno, a que las necesidades evolucionan,
los contextos cambian, y que la solución que se planteó hoy para cierto problema
es muy probable que no funcione para el mismo el día de mañana; por ello,
generar retroalimentaciones no debe ser visto como una debilidad, sino como
parte de una madurez institucional necesaria para avanzar.
Referencia
Botero,
A. M. (2017). Un laboratorio de ideas para solucionar problemas sociales. Revista
Haz. [Ilustración 1]. https://shre.ink/ek99
Delgado
Godoy, L. (2009). Las políticas públicas. El ciclo de las políticas
públicas. Clases de políticas públicas. Eficacia, legalidad y control.
Indicadores de gestión. https://shre.ink/ekUa
Lago
Penas, S. (2025). Qué lo evalué la AIReF. EL PAÍS. https://shre.ink/eQbF
Ministerio
de Planificación Nacional y Política Económica (MIDEPLAN). (2023). Guía para
la elaboración de políticas públicas. [Vídeo 1: YouTube]. https://youtu.be/4Tb0w7dul7o

No hay comentarios.:
Publicar un comentario